Como se mencionó en el artículo anterior, Paul Watson creó un grupo llamado la Sea Shepherd Conservation Society. Se trata de un grupo ecologista activista que opera en aguas internacionales. Su objetivo declarado es la conservación del medio ambiente. Es un grupo un tanto militante que tiene un historial de ataques a barcos pesqueros, en particular a barcos balleneros. Varios países, entre ellos Canadá, Noruega e Islandia, han denunciado a Watson y su grupo como terroristas.
Un objetivo particular de las SSCS son los barcos balleneros japoneses. Estos barcos suelen operar en la región antártica, donde buscan ballenas. La cultura japonesa tiene una larga historia de caza de ballenas porque el pueblo consume carne de ballena y utiliza el resto del cuerpo para diversas cosas.
Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, o CITES, es un tratado internacional firmado en 1973 que entró en vigor en 1975. Su objetivo declarado es la conservación. CITES ofrece protección a varias especies, entre ellas las ballenas. Al mismo tiempo, la industria ballenera sigue prosperando. En esta zona gris es donde opera la Cites.
La CITES se basa en la Comisión Ballenera InternacionalCBI, desde 1959. El tratado de la CBI prohíbe la caza de ballenas y Japón es signatario del tratado. La CBI prevé una excepción cuando la caza de ballenas se realiza con fines de investigación científica. El gobierno japonés declaró que la caza de ballenas se produce en el Antártico para determinar cuándo habrá suficientes ballenas para aprovecharlas con fines lucrativos. Según parece, es aquí donde opera la industria ballenera japonesa.
Así, a pesar de la CITES y la CBI, la caza de ballenas continúa.
Ejecución
Aunque la postura del gobierno japonés respecto a la caza de ballenas es controvertida, también lo es la cuestión del cumplimiento de la ley. Como se mencionaba en el artículo anterior, existen dudas sobre su aplicación. Cuando se incumplen estos tratados, ¿quién es la parte responsable de hacerlos cumplir?
Está claro que Watson y su grupo SSCS se sienten con derecho a hacer cumplir las normas. ¿Es ése un uso adecuado del Estado de Derecho? En primer lugar, no está del todo claro que Japón y otros países implicados en la caza de ballenas violaran el derecho internacional. Y, aun suponiendo que esos países violaran el derecho internacional con sus actividades balleneras, ¿es mejor la justicia vigilante que la ausencia de justicia?
Hay una pregunta similar en la otra dirección. Suponiendo que Watson y su grupo SSCS estén equivocados por sus actividades, ¿es responsabilidad del soberano castigarles por sus actividades? Hasta ahora, parece que la respuesta a esta pregunta es no. El SSCS sigue funcionando y Watson nunca se ha enfrentado a ningún castigo significativo por sus actividades.
Estados Unidos y otras naciones occidentales han perseguido a terroristas a través de fronteras internacionales. ¿Se puede aplicar lo mismo a la PESC? El término "terrorista" no tiene una definición finita. ¿Son terroristas las SSCS, como afirman los japoneses y otros? Si es así, ¿tiene Estados Unidos la obligación de llevarlos ante la justicia? ¿O es que un objetivo medioambiental, aun suponiendo que esté en el error, no entra dentro de la categoría de terrorismo del mismo modo que el ISIS?
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